Paltas v/s bosque nativo? El camino equivocado

Columna de opinión conjunta, de los autores Antonio Lara, Universidad Austral de Chile, Javier Simonetti , Universidad de Chile y Flavia Liberona, Terram. Publicada en Revista Del Campo el 09 de mayo de 2011.

Pretender sustituir las formaciones xerofíticas sin considerar su aporte es la verdadera amenaza.El planteamiento efectuado por el Sr. Alfonso Muñoz en su artículo "Ley del Bosque Nativo: una amenaza a la producción de paltas" publicado en Revista del Campo del 2 de mayo, además de ignorar el aporte de los servicios ecosistémicos prestados por los bosques nativos y las formaciones xerofíticas a la sociedad chilena, representa una visión anacrónica e ignora el sentido de la ley así como el esfuerzo nacional por su promulgación. La Ley de Bosque Nativo fue promulgada en 2008 después de casi dieciséis años de debate.

Fue precisamente para superar el entrampamiento y contar con una ley que evitara seguir destruyendo y degradando el patrimonio natural de Chile, y fortaleciera de alguna manera el manejo y conservación del bosque nativo, que los sectores involucrados en la discusión, incluida la SNA, acordaron apoyar su promulgación. Como consecuencia, la normativa que finalmente se aprobó fue menos restrictiva que lo planteado inicialmente y dejó pendientes una serie de temas importantes, aún inconclusos. El Sr. Muñoz demanda una modificación legal y reglamentaria de manera que "las formaciones xerofíticas puedan ser sustituidas por terrenos agrícolas sin el requisito de reforestarlas, ya que la actividad agrícola otorga beneficios muy superiores a los de una formación xerofítica". De esta forma, deja claro que la ley no es un freno, pues, ajustada a su reglamento, las plantaciones podrían realizarse. Lo que se demanda en realidad es no internalizar los costos ambientales que esa actividad productiva conlleva. Esto es lo opuesto a la tendencia mundial y a los requisitos que implica ser socialmente responsable y pertenecer a organismos como OCDE: incluir la dimensión ambiental en el desarrollo de toda actividad, incluyendo la agrícola. Convertir a Chile en una "potencia agroalimentaria y forestal" nos obliga a ejecutar nuestras actividades bajo los más altos estándares ambientales.

La Ley y sus reglamentos representan un avance sustantivo en este sentido, pues promueve el uso sustentable del bosque nativo, incluyendo las formaciones xerofíticas. Las normas de uso aprobadas son precisamente el soporte del desarrollo y de la competitividad a las actividades exportadoras ante las crecientes exigencias ambientales de los mercados internacionales, estableciendo formas de compatibilizar el desarrollo y conservación de los recursos naturales con las diferentes actividades dentro del sector silvoagropecuario. Pero una de las mayores amenazas para el bosque esclerófilo es, en realidad, su nula valoración, lo que lleva incluso a invisibilizarlo, hasta el punto que se lo menciona despectivamente como "matorrales" o "arbustos" y se les asigna un nulo valor ecológico. La diversidad biológica de las formaciones xerofíticas es de alto valor global, al contener un elevado número de especies endémicas, y que presta numerosos servicios ecosistémicos irremplazables, como provisión de recursos, la conservación del suelo y los nutrientes, producción de agua y regulación de caudales, y disminución de riesgos de deslizamientos de tierras y aluviones entre otros. La cuantificación y su valoración económica de éstos servicios demuestran que estos son parte esencial de la producción -incluyendo la agrícola-, transporte, reducción de riesgos naturales, y constituyen "subsidios de la naturaleza" que inciden directamente en el desarrollo y el bienestar de la sociedad. Cabe preguntarse entonces si la propuesta de Sr. Muñoz, que desconoce los valores precedentemente expuestos, representa la visión de los productores de palta en general. De ser así, estaríamos ante un sector exportador que transita por el camino equivocado hacia la competitividad. Datos recientes muestran que el 38% de los bosques nativos de las regiones V y VI y del área occidental de la Región Metropolitana han sido eliminados entre 1975 y 2008, siendo la expansión agropecuaria una causa importante de esta desaparición. De hecho, son internacionalmente reconocidos como uno de los ecosistemas que requieren atención urgente. Por lo tanto, pretender eliminar las formaciones xerofíticas con el objeto de mantener su competitividad, a expensas del resto de la sociedad chilena, sin tomar en consideración los requisitos ambientales, es la verdadera amenaza.

Javier Simonetti